¿Qué es el olfato?

OlfatoEl sentido del olfato, encargado de detectar y procesar los olores, es uno de los más antiguos e importantes para los organismos vivos. En todas las especies los sentidos químicos especiales como el gusto y el olfato proporcionan información critica sobre su entorno. También juega un papel importante en la ingesta de alimentos.

¿Cómo funciona el sentido del olfato?

El sentido del olfato forma parte del sistema quimiosensorial. La capacidad para oler viene de células sensoriales especializadas, llamadas neuronas sensoriales olfativas. Estas neuronas se encuentran en un pequeño trozo de tejido dentro de la parte de arriba de la nariz. Estas células se conectan directamente al cerebro. Cada neurona olfativa tiene un receptor olfativo. Las moléculas microscópicas liberadas por sustancias en nuestro alrededor estimulan estos receptores. Una vez que las neuronas detectan estas moléculas, envían mensajes al cerebro, y éste identifica el olor. El número de olores en el medio ambiente es mayor que el número de receptores que tenemos en la nariz. Por lo tanto, cualquier molécula puede estimular una combinación de receptores, y crear una representación única en el cerebro. El cerebro registra cada una de estas representaciones como un olor particular.

¿Porque es importante?

Los trastornos del olfato rara vez son letales, por lo que los pacientes no suelen recibir atención médica adecuada. Sin embargo estos trastornos puede ser frustrantes, afectar la capacidad de disfrutar la comida y aprecias aromas, etc. Lo que se traduce en una disminución de la calidad de vida. También puede interferir con la habilidad de percibir productor químicos potencialmente dañinos y gases. Los problemas con los sentidos químicos también pueden ser una señal de otros problemas serios de salud. Un trastorno del olfato puede ser una señal temprana de la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer o la esclerosis múltiple. También puede estar relacionado con otros problemas médicos, tales como la obesidad, diabetes, presión arterial alta y desnutrición.

¿Son frecuentes los trastornos del olfato?

En 1979 se calculó que había en EE.UU. unos 2 millones de habitantes con alteraciones del olfato y/o del gusto. En estudios realizados en 1991 describieron una prevalencia de un 2% de población anósmica en EE.UU, en Europa más de 14,5 millones de personas, y en España unas 800.000 personas.

¿Cuáles son los trastornos del olfato?

Las personas con trastornos del olfato pueden sufrir una pérdida en la capacidad de oler o cambios en cómo perciben los olores.

La hiposmia es una reducción en la capacidad para detectar olores.

La anosmia es la total incapacidad para detectar olores.

La parosmia es un cambio en la percepción normal de los olores.

La fantosmia es la sensación de percibir un olor que en realidad no está presente.

¿Qué causa los trastornos del olfato?

Los trastornos del olfato tienen muchas causas, algunas más evidentes que otras. La mayoría de las personas que desarrollan un trastorno del olfato han sufrido una enfermedad o lesión reciente. Las causas más comunes de los trastornos del olfato son: el envejecimiento, las infecciones de los senos paranasales y de las vías respiratorias superiores, el fumar, los crecimientos en las cavidades nasales, las alteraciones hormonales, los problemas dentales, la exposición a ciertos productos químicos, varios medicamentos, la radiación para el tratamiento de los cánceres de la cabeza y el cuello, los trastornos que afectan al sistema nervioso, tales como la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer.

¿Cómo se diagnostican los trastornos del olfato?

Una evaluación de un trastorno del olfato incluirá un examen físico de los oídos, nariz y garganta; una revisión de la historia médica, incluyendo la exposición a sustancias químicas tóxicas o posibles lesiones; y una prueba del olfato administrada por un profesional de la salud.

¿Cuál es el tratamiento?

Algunas personas recuperan la capacidad para oler cuando se mejoran de la enfermedad que causó la pérdida del olfato. Otras personas pueden recuperar el sentido del olfato de forma espontánea, sin ninguna razón evidente. En algunos casos puede tener tratamiento médico o quirúrgico.


Qué es el gusto?

gustoEl sentido del gusto se encuentra en la lengua: permite percibir y reconocer sabores; su importancia depende de que permita seleccionar los alimentos y bebidas según los deseos de la persona y también según las necesidades nutritivas. El gusto actúa por contacto de sustancias químicas solubles con la lengua.

El sentido del gusto depende de la estimulación de los llamados "botones gustativos", las cuales se sitúan en la lengua. Los nervios conectados con las papilas gustativas transmiten impulsos al centro nervioso situado en el bulbo raquídeo; de aquí, los impulsos se transmiten cerebro.

Cuál es la relación entre el gusto y olfato

Las múltiples sensaciones gustativas que apreciamos no corresponden solamente al sentido del gusto. La mayoría se percibe gracias al trabajo complementario del olfato y el gusto.

¿Son comunes los trastornos del gusto?

Los trastornos del gusto pueden tener un efecto negativo sobre la salud y la calidad de vida. Más de 200,000 personas visitan al médico cada año por problemas con los sentidos del gusto o del olfato. Los científicos creen que hasta un 15 por ciento de adultos podrían tener un problema del gusto o del olfato.

¿Cuáles son los trastornos del gusto?

El trastorno del gusto más común es la percepción fantasma del gusto: un sabor en la boca persistente y a menudo desagradable, a pesar de que no se tiene nada en ella. Algunas personas también sienten una disminución en la capacidad de notar los diferentes sabores (hipogeusia). Otras personas no pueden detectar ningún sabor (ageusia). Sin embargo, la verdadera pérdida del gusto es poco común. Por lo general, lo que se tiene es una pérdida del olfato en lugar de una pérdida del gusto.

En otros trastornos de los sentidos químicos, puede haber una distorsión en un olor o sabor. La disgeusia es un trastorno que da la sensación de tener persistentemente un sabor malo, salado, rancio o metálico en la boca.

¿Qué causa los trastornos del gusto?

Algunas personas nacen con trastornos del gusto, pero la mayoría de estos trastornos se desarrollan después de una lesión o enfermedad. Entre las causas de los problemas del gusto están: las infecciones respiratorias, la radioterapia, la exposición a productos químicos, y a algunos medicamentos, las lesiones en la cabeza, algunas cirugías del oído, la nariz y la garganta o la extracción del tercer molar, la mala higiene bucal y problemas dentales.

¿Cómo se diagnostican los trastornos del gusto?

Tanto los trastornos del gusto como los del olfato se diagnostican por un otorrinolaringólogo. El otorrinolaringólogo puede determinar qué tan grave es su trastorno del gusto midiendo la concentración más baja de un sabor que usted pueda detectar o reconocer. Él le puede pedir que compare el sabor de diferentes sustancias o que note cómo crece la intensidad de un sabor al aumentar la concentración de una sustancia.

Entre otras cosas, una evaluación completa de la pérdida de sabor incluirá un examen físico de los oídos, nariz y garganta; un examen dental con una evaluación de la higiene bucal; una revisión de la historia médica; y una prueba del gusto bajo la supervisión de un profesional de la salud.

¿Se pueden tratar los trastornos del gusto?

El diagnóstico por un otorrinolaringólogo es importante para identificar y tratar la causa principal de su trastorno. Si la causa es un medicamento determinado, suspenderlo o cambiarlo puede ayudar a eliminar el problema. A menudo, al corregirse un problema médico general, se logra corregir la pérdida del gusto. A veces, se puede recuperar el sentido del gusto de manera espontánea.

¿Cuán serios son los trastornos del gusto?

Los trastornos del gusto pueden debilitar o eliminar un sistema de alerta al que la mayoría de nosotros no prestamos atención cuando está funcionando bien. El gusto ayuda a detectar los alimentos o líquidos echados a perder y, para algunas personas, la presencia de ingredientes a los que son alérgicos.

La pérdida del gusto puede crear problemas graves de salud. Un sentido distorsionado del gusto puede ser un factor de riesgo para enfermedades que requieren una dieta específica, como son las enfermedades del corazón, la diabetes, y otras más. Cuando se altera el sabor, las personas pueden cambiar sus hábitos alimenticios. Algunos pueden comer muy poco y perder peso, mientras que otros pueden comer demasiado y aumentar de peso.

Al perder el gusto, es posible que usted comience a agregar demasiada azúcar o sal a la comida para que sepa mejor. Esto puede ser un problema en las personas con ciertos problemas médicos, como la diabetes o la presión arterial alta. En los casos graves, la pérdida del gusto puede llevar a la depresión.