La investigación científica sigue avanzando en el conocimiento de la infección coronavirus (COVID-19). De un virus que parecía solo centrarse en la población de edad avanzada ahora ya se tiene una gran evidencia que no conoce fronteras de edad y que tampoco le frenan las enfermedades crónicas; todo lo contrario, éstas hacen a los pacientes más vulnerables a su ataque.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la población mayor de 65 años y que aquellos pacientes que padecen algunas enfermedades crónicas respiratorias, diabetes, hipertensión u obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar la infección por COVID-19 de forma más grave en el caso de infectarse.

El Dr. Carlos Puig, del servicio de Endocrinología del Hospital Universitari General de Catalunya nos apunta que varios artículos recientes sugieren que la obesidad es un factor de riesgo para una enfermedad más grave por coronavirus. Para el Dr. Puig esto es muy preocupante pues actualmente llevamos unos meses sufriendo una epidemia mundial por COVID-19 pero décadas con una pandemia social como es la obesidad, puesto que la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha ido aumentando en las últimas décadas a nivel mundial y también en nuestro país.

De hecho, se estima que en España en el año 2019 1 de cada 4 hombres y 1 de cada 5 mujeres padecía obesidad (es decir, presentaban un índice de masa corporal (IMC) superior a 30)1. La obesidad es un factor de riesgo ya conocido para la morbilidad y la mortalidad prematura2 y supone además un riesgo aumentado de padecer diferentes enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, hipercolesterolemia, enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio o ictus) e incluso más de 10 tipos de cáncer3-5.

En el momento actual no hay datos relativos a si las personas con obesidad son más susceptibles a la infección por coronavirus, pero sí se está considerando la posibilidad de que puedan ser más contagiosas6. Lo que desde luego está muy claro es que la obesidad supone un factor de riesgo de mala evolución ante un caso de infección por COVID-197.

A la luz de los resultados citados previamente, los científicos han sugerido que los pacientes con obesidad y especialmente aquellos con obesidad grado II o superior (IMC ≥35) deben tomar medidas adicionales para evitar la infección con coronavirus8, de forma similar a como se hace ya con otros grupos de alto riesgo como es la población diabética o inmunodeprimida. Por otro lado, es importante destacar que esta nueva evidencia apunta a que las personas jóvenes, sin patologías crónicas asociadas, también podrían ser un grupo de riesgo en el caso de tener obesidad.

Como conclusión, los primeros datos disponibles acerca del papel de la obesidad en COVID-19 sugieren que las personas con obesidad tienen más riesgo de hospitalización, cuidados intensivos, ventilación mecánica y/o muerte, independientemente de la presencia de otras comorbilidades. Los datos apuntan también a que la obesidad podría ser un factor muy importante en el caso de personas jóvenes. Es por todo ello que estos pacientes deben extremar las medidas de seguridad y prevención de contagio y, por tanto, también de vital importancia fomentar un estilo de vida cardiosaludable que facilite la pérdida de peso y el retorno a lo que se entiende por un "peso saludable".

Referencias:

(1) Ministerio de Sanidad, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad (NAOS). Prevalencia de sobrepeso y obesidad en España en el informe «The heavy burden of obesity» (OCDE 2019) y en otras fuentes de datos; 2019 [consultado 5 May 2020]. Disponible en http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/observatorio/ResuEste enlace se abrirá en una ventana nueva

men_resultados_informe_OCD-NAOS.pdf

(2) E. Di Angelantonio, S.N. Bhupathiraju, D. Wormser, P. Gao, S. Kaptoge, A.B. Gonzalez, et al. Body-mass index and all-cause mortality: Individual-participant-data meta-analysis of 239 prospective studies in four continents. Lancet., 388 (2016), pp. 776-786

(3) J. Upadhyay, O. Farr, N. Perakakis, W. Ghaly, C. Mantzoros. Obesity as a disease. Med Clin North Am., 102 (2018), pp. 13-33

(4) B. Lauby-Secretan, C. Scoccianti, D. Loomis, Y. Grosse, F. Bianchini, K. Straif. Body fatness and cancer—viewpoint of the IARC working group. N Engl J Med., 375 (2016), pp. 794-798

(5) A.P. Pérez, J.Y. Munoz, V.B. Cortés, P. de Pablos Velasco. Obesity and cardiovascular disease. Public Health Nutr., 10 (2007), pp. 1156-1163

(6) L. Luzi, M.G. Radaelli. Influenza and obesity: Its odd relationship and the lessons for COVID-19 pandemic. Acta Diabetol., 57 (2020), pp. 759-7764

(7) N. Sattar, I.B. McInnes, J.J. McMurray. Obesity a risk factor for severe COVID-19 infection: Multiple potential mechanisms. Circulation., (2020).

(8) A. Simonnet, M. Chetboun, J. Poissy, V. Reverdy, J. Noulette, A. Duhamel, et al. High prevalence of obesity in severe acute respiratory syndrome coronavirus-2 (SARS-CoV-2) requiring invasive mechanical ventilation. Obesity., (2020)

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