DescripLa deglución involucra una serie de procesos rápidos, secuenciales e independientes de la cavidad oral, faringe, laringe y esófago. Estos procesos se inician en un complejo mecanismo de inputs sensoriales que desencadenan respuestas motoras. Estas respuestas motoras generan presiones y fuerzas para la ingestión adecuada de los alimentos y simultáneamente para proteger a la vía aérea. Para una función deglutoria normal, es necesario tener una indemnidad anatómica de las estructuras involucradas, una integridad sensitiva y motora, y por último una coordinación adecuada entre todas las estructuras.

Las alteraciones de la deglución son una combinación de alteraciones fisiológicas que ocurren durante la alimentación, pudiendo comprometer la calidad de vida e incluso la muerte de la persona.

La disfagia orofaríngea es definida como la dificultad en el trasporte del bolo alimenticio desde la boca hasta el esófago, debido a una sensación de molestia o de interrupción del tránsito. Estos trastornos repercuten sobre la nutrición y la hidratación, pero las broncoaspiraciones pueden comprometer el aparato respiratorio con infecciones y neumopatías de diferente severidad. La tos durante las comidas, suele ser una señal de alerta.

Este trastorno de la deglución, se puede producir como una secuela de una gran variedad de enfermedades agudas o crónicas, se considera factor de mal pronóstico en temas de morbilidad y recuperación funcional. La necesidad de asegurar una nutrición satisfactoria salvaguardando la función respiratoria, dificulta su tratamiento. Por este motivo los trastornos de deglución exigen un abordaje multidisciplinario, con médicos de diferentes especialidades, logopedas, nutricionistas, enfermeras y incluso asistentes sociales.

Causas de disfagia

Dividimos las causas en dos grandes grupos, según si el origen de la disfagia es de carácter estructural o funcional.

Las alteraciones estructurales vienen determinadas por la dificultad del paso del bolo (normalmente disfagia a sólidos), algunos ejemplos podrían ser:

  • Tumores esofágicos y del área ORL.
  • Osteofitos cervicales.
  • Estenosis esofágicas (habitualmente postquirúrgicas).
  • Alteraciones de la apertura del esfínter esofágico superior (acalasia del músculo cricofaríngeo)
  • Divertículo de Zenker (herniación de la mucosa faríngea, por encima del esfínter esofágico superior).

Se conocen como alteraciones funcionales aquellas en las que la propulsión del bolo está afectada (normalmente disfagia a líquidos), como por ejemplo:

  • Enfermedades sistémicas (AVC, TCE, Miastenia Gravis…)
  • Enfermedades neurológicas degenerativas (Alzheimer, Parkinson, ELA…)
  • Envejecimiento (mayores de 70 años), donde encontramos pérdida de fibras musculares, atrofia muscular por desuso, ralentización de los movimientos y de los reflejos.

Prevalencia de disfagia

Siendo un trastorno muy frecuente, a menudo lo vemos infravalorado e infradiagnosticado, pasando desapercibido tanto por parte del propio enfermo y sus familiares como por los profesionales sanitarios. La disfagia causa consecuencias graves en la nutrición y deshidratación de los enfermos, y es considerado el mayor riesgo para el desarrollo de infecciones respiratorias que pueden comprometer la vida del individuo.

Los pacientes más afectados de disfagia orofaríngea funcional, son los que sufren enfermedades neurológicas. Frecuentemente la disfagia precede otros síntomas neurológicos.

  • entre el 45 y el 90% de los enfermos neurológicos tienen disfagia.
  • entre el 30 y el 60% de estos tienen riesgo de aspiración.
  • entre el 10 y el 20% de estos presentan aspiraciones silentes.

Si separamos las diferentes enfermedades neurológicas, encontramos las siguientes prevalencias de disfagia:

  • entre el 30 y el 65% de los que han sufrido un accidente cerebro vascular.
  • entre el 52 y el 82% de los que padecen Parkinson.
  • aproximadamente el 60% de los que padecen ELA.
  • aproximadamente el 40% de los que padecen Miastenia Gravis.
  • aproximadamente el 44% de los que padecen Esclerosis múltiple.
  • aproximadamente el 80% de los que padecen Alzheimer.

Otras prevalencias interesantes de disfagia en enfermos no neurológicos, podrían ser:

  • más del 40% de los ancianos hospitalizados.
  • aproximadamente el 38% de los enfermos traqueotomizados en las UCI.