La prevalencia de consumo de tabaco en Cataluña, según datos del 2012, es del 28,5% de la población.

El tabaco es la primera causa de muerte evitable en nuestro país. Fumar contribuye a sufrir muchos problemas de salud que conllevan un ingreso hospitalario, principalmente enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer. Asimismo, los fumadores utilizan más frecuentemente los servicios de urgencias que los no fumadores, sus estancias hospitalarias son más largas y fumar aumenta el riesgo de complicaciones en procedimientos quirúrgicos. Más de un tercio de fumadores ingresados ​​está de acuerdo en dejar de fumar aprovechando el ingreso hospitalario.

La nueva Ley 42/2010 de medidas de control del tabaquismo prohíbe fumar en los espacios interiores y exteriores de los recintos hospitalarios. Las personas que ingresan ven interrumpido el consumo de tabaco bruscamente durante la estancia en el centro hospitalario. Esta circunstancia, dentro de un espacio libre de humo, proporciona una oportunidad para el fumador de iniciar un proceso de dejar de fumar en un ambiente saludable. Asimismo, favorece que los fumadores sean atendidos por profesionales sanitarios que pueden tratar, en primer lugar, el síndrome de abstinencia inicial y, en segundo lugar, comenzar un tratamiento efectivo para dejar de fumar.

La dependencia del tabaco está reconocida como trastorno mental y de la conducta en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-10) y en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV TR). Así pues, el tratamiento del tabaquismo debería ser incluido como una actividad protocolizada habitual dentro del ámbito hospitalario.

No hay ninguna otra actuación que tenga tantas ganancias potenciales en la prevención de la mortalidad y la discapacidad como ayudar a dejar de fumar.

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