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Durante las vacaciones es frecuente modificar nuestras rutinas y relajar un poco algunos hábitos saludables que sí seguimos fielmente durante las otras épocas del año: así, cambiamos nuestra alimentación, reducimos la actividad física, acortamos y alargamos las horas de sueño y aumentamos también de forma puntual el consumo de alcohol. Sin embargo, con la vuelta a la rutina, se retoman progresivamente los hábitos diarios y puede ser un buen momento para revisar cómo estamos cuando hablamos de nuestra salud cardiovascular.

Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra cada 29 de septiembre, el Hospital Universitari General de Catalunya recuerda la importancia de la prevención para proteger nuestra salud cardiovascular. Cada año, en nuestro país, las enfermedades cardiovasculares provocan más de 110.000 fallecimientos, una cifra que pone de manifiesto la importancia de actuar sobre los factores de riesgo, ya sea previniendo su aparición o bien controlándolos de manera adecuada.

"Muchos de los factores que aumentan el riesgo cardiovascular, como la hipertensión, el colesterol elevado o las alteraciones de los niveles de azúcar en sangre, pueden evolucionar durante años sin producir molestias claras. Por eso, aunque nos encontremos bien, es importante hacer revisiones periódicas", explica el Dr. Jordi Balcells, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari General de Catalunya.


Cuatro recomendaciones para cuidar la salud cardiovascular

La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para recuperar aquellos buenos hábitos que influyen directamente en nuestra salud cardiovascular. Hacerlo de forma progresiva y con objetivos realistas facilita que estos cambios puedan mantenerse en el tiempo. Algunas recomendaciones sencillas son:

  • Recuperar la actividad física. Intentar moverse al menos 30 minutos al día, cinco días a la semana, puede ser un buen punto de partida. Caminar a buen ritmo, realizar algunos desplazamientos a pie o retomar una actividad deportiva son formas sencillas de volver a incorporar el ejercicio físico a nuestra vida diaria.
  • Volver a ordenar las comidas. Planificar los menús facilita recuperar una alimentación con mayor presencia de verduras, frutas, legumbres, pescado, cereales integrales y aceite de oliva, reduciendo así el consumo habitual de embutidos, bollería, ultraprocesados, bebidas azucaradas y alimentos con exceso de sal.
  • Recuperar los horarios de sueño. Volver a una rutina regular para acostarse y levantarse y procurar dormir entre 7 y 9 horas ayuda a recuperar un descanso adecuado tras las vacaciones.
  • Revisar los principales factores de riesgo. Una consulta con el médico de referencia y, cuando esté indicado, una analítica de control, permiten conocer los niveles de glucosa y colesterol en sangre, comprobar la presión arterial y valorar si existen otros factores que requieran seguimiento.

"No se trata de compensar los excesos del verano con restricciones intensas o con un ejercicio desproporcionado. Lo importante es recuperar hábitos saludables que podamos mantener durante todo el año, adaptándolos siempre a la edad, los antecedentes y la situación clínica de cada persona", señala el Dr. Balcells.


Tres parámetros clave para conocer el riesgo cardiovascular

La presión arterial, el colesterol y la glucosa son tres de los parámetros básicos para valorar la salud cardiovascular de las personas. Sus alteraciones pueden mantenerse durante años de manera silente, sin provocar síntomas, por lo que controlarlos periódicamente permite detectar de forma precoz la hipertensión, los niveles elevados de colesterol o las alteraciones en los niveles de la glucosa.

Estas cifras, sin embargo, no deben interpretarse de forma aislada. La edad, el tabaquismo, el peso corporal, los antecedentes personales y familiares, la presencia de otras enfermedades o una patología cardiovascular previa también influyen en el riesgo de cada persona.

"Los valores que consideramos adecuados no son necesariamente los mismos para todos los pacientes. Una cifra de colesterol o de presión arterial adquiere un significado diferente en función del riesgo cardiovascular global, por lo que debemos interpretarla teniendo en cuenta los antecedentes y la situación clínica de cada persona", explica el especialista.

Por ello, las personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado, sobrepeso, tabaquismo o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular deben mantener los controles periódicos indicados por su médico.

"La prevención cardiovascular no consiste en hacer una revisión puntual, sino en conocer la evolución de estos factores a lo largo del tiempo. Detectar una alteración de forma precoz nos permite actuar antes, reforzar los hábitos saludables y, cuando sea necesario, establecer el seguimiento o tratamiento más adecuados", concluye el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari General de Catalunya.