
Sentir sueño después de una mala noche es algo habitual. Distinto es que la necesidad de dormir aparezca de forma recurrente, resulte difícil de controlar o provoque episodios involuntarios de sueño durante actividades cotidianas. Cuando esta somnolencia persiste a pesar de mantener un descanso nocturno adecuado, conviene valorar su origen.
Una de las posibles causas es la narcolepsia, una enfermedad neurológica crónica y poco frecuente que altera los mecanismos cerebrales encargados de regular el sueño y la vigilia. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), unas 25.000 personas la padecen en España y una parte importante de los casos permanece todavía sin diagnosticar.
"Una persona con narcolepsia no tiene simplemente más sueño de lo habitual. Puede experimentar una necesidad de dormir difícil de vencer incluso en momentos en los que debería mantenerse plenamente despierta. Cuando estos episodios se repiten y empiezan a interferir en el estudio, el trabajo, la conducción o las relaciones sociales, es importante investigar su causa", explica la Dra Raidili Cristina Mateo, jefa de servicio de Neurofisiología clínica (Unidad del sueño) del Hospital Universitari General de Catalunya.
¿Qué tipos de existen?
- Narcolepsia tipo 1: se caracteriza por somnolencia diurna excesiva y por la presencia de cataplejía, una pérdida repentina y transitoria de fuerza muscular desencadenada habitualmente por emociones intensas como la risa, la sorpresa o el enfado. Puede manifestarse como debilidad en las rodillas, dificultad para hablar o, en algunos casos, provocar una caída.
- Narcolepsia tipo 2: provoca somnolencia diurna excesiva, pero no presenta cataplejía.
La narcolepsia tipo 1 se debe a un déficit de orexina. La FDA ha aprobado un fármaco agonista de los receptores de orexina que actúa sobre la causa biológica de la enfermedad y puede suponer un avance importante en la calidad de vida de estos pacientes.
No se conoce una única causa de la enfermedad y, aunque puede aparecer a distintas edades, con frecuencia comienza en etapas jóvenes y el diagnóstico puede retrasarse durante años.
Síntomas que van más allá de tener sueño
La somnolencia diurna excesiva suele ser la primera manifestación y, otros síntomas, pueden aparecer años después. Además, su presencia e intensidad varían de una persona a otra. Entre los más comunes destracan:
- Sueño irresistible o episodios involuntarios durante el día.
- Siestas breves que alivian temporalmente la somnolencia, aunque esta puede reaparecer al cabo de unas horas.
- Cataplejía.
- Sueño nocturno fragmentado y despertares frecuentes.
- Parálisis temporal al dormirse o despertarse, con imposibilidad de moverse o hablar.
- Alucinaciones muy vívidas al inicio o al final del sueño.
"La cataplejía es un síntoma especialmente orientativo cuando está presente. No se trata de un desmayo, sino de una pérdida brusca del tono muscular con conservación de la conciencia, habitualmente desencadenada por una emoción. Identificar bien este tipo de episodios puede ayudar mucho a orientar el diagnóstico", señala lal especialista.
¿Cómo se diagnostica?
Cuando existe sospecha de narcolepsia, pueden realizarse pruebas específicas como la polisomnografía nocturna y el test de latencias múltiples, que permite valorar cuánto tarda la persona en dormirse durante varias siestas programadas y si entra de forma precoz en fase REM.
"Desde la Unidad del Sueño valoramos el conjunto de los síntomas y los resultados de las pruebas específicas, porque no existe un único dato que confirme por sí solo la narcolepsia. Esa valoración global es la que permite diferenciarla de otros trastornos que también pueden provocar somnolencia excesiva durante el día", explica la Dra Raidili Cristina Mateo.
¿Cómo reducir su impacto en la vida diaria
Aunque la narcolepsia es una enfermedad crónica y actualmente no tiene cura, sus síntomas pueden tratarse y existen medidas que ayudan a mejorar la calidad de vida y a mantener la autonomía.
Mantener horarios regulares de sueño, planificar siestas breves a lo largo del día y evitar la privación de sueño puede ayudar a controlar mejor la somnolencia. También es importante identificar las situaciones en las que un episodio de sueño puede suponer un riesgo, especialmente al conducir, manejar maquinaria o realizar determinadas actividades.
Según las características de cada paciente, puede ser necesario recurrir a tratamiento farmacológico para controlar la somnolencia, la cataplejía u otros síntomas. El seguimiento permite revisar su eficacia y ajustar el manejo a la evolución de la enfermedad y a las necesidades personales, laborales o académicas.
"El tratamiento no busca únicamente reducir los episodios de sueño, sino conseguir que la enfermedad condicione lo menos posible la vida de la persona. Adaptar rutinas, anticipar situaciones de riesgo y ajustar el tratamiento de forma individualizada puede marcar una diferencia importante en su autonomía y en su calidad de vida", concluye la Dra Raidili Cristina Mateo, Jefa de servicio de la Unidad del sueño del Hospital Universitari General de Catalunya.






















