
Cada verano, muchas personas aprovechan las vacaciones para viajar a destinos lejanos, especialmente a países tropicales, subtropicales o con condiciones sanitarias distintas a las habituales en Europa. Sin embargo, más allá de reservar vuelos, hoteles o preparar la maleta, hay otro aspecto importante que conviene planificar con tiempo: la prevención sanitaria antes del viaje.
Para ello, la consulta en una Unidad del Viajero permite revisar de forma individualizada qué medidas son necesarias en cada caso, desde vacunas recomendadas u obligatorias hasta pautas para prevenir infecciones transmitidas por alimentos, agua o picaduras de insectos.
"Uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con mirar una lista general de vacunas por país y dejar la consulta médica para pocos días antes de salir. En la Unidad del Viajero valoramos el destino, el itinerario, el estado de salud, las vacunas previas y el tipo de actividades previstas para indicar qué medidas de prevención son realmente necesarias", explica el Dr. Fernando Agüero, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitari General de Catalunya.
Cuándo conviene preparar la consulta
Los especialistas recomiendan realizar una consulta médica entre 4 y 8 semanas antes del viaje, especialmente si se viaja fuera de Europa. Este margen permite administrar las vacunas necesarias, completar pautas si hace falta y asegurarse de que hayan generado protección suficiente antes de la salida.
En esta consulta se revisan el destino y el itinerario, el historial de vacunación, posibles enfermedades previas o tratamientos habituales, así como situaciones concretas como embarazo, inmunosupresión, viajes con niños, estancias prolongadas o actividades de mayor exposición.
Además, se pueden indicar recomendaciones prácticas para reducir riesgos durante el viaje, como prevención de diarrea del viajero, protección frente a picaduras, botiquín básico, medicación preventiva cuando esté indicada o medidas específicas para personas con enfermedades crónicas.
Qué vacunas pueden ser necesarias
Las recomendaciones cambian según el país de destino, el contexto sanitario local, la duración del viaje y el riesgo de exposición. En la consulta de la Unidad del Viajero se revisa el calendario vacunal, se comprueba si existen dosis pendientes o recuerdos necesarios y se valora qué es aconsejable en función del destino.
Entre las vacunas que con más frecuencia pueden indicarse en viajes internacionales destacan:
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Vacuna |
Cuándo puede valorarse |
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Hepatitis A, y fiebre tifoidea |
Viajes a zonas con menor seguridad alimentaria o mayor riesgo de exposición a agua y alimentos contaminados. |
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Rabia |
Estancias prolongadas, zonas rurales, contacto previsto con animales o destinos con difícil acceso a atención sanitaria rápida. |
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Fiebre amarilla |
Obligatoria en determinados países de África y Sudamérica y recomendada en zonas con riesgo de transmisión. |
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Encefalitis japonesa o meningitis meningocócica tetravalente |
Según la zona visitada, duración del viaje, época del año y actividades previstas. |
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Tétanos, difteria y tosferina |
Revisión del calendario vacunal y valoración de una dosis de recuerdo si procede. |
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Cólera |
Determinados viajes con riesgo de exposición a infecciones intestinales. |
"En consulta revisamos qué protección necesita cada persona según el destino y las circunstancias del viaje. En muchos casos basta con comprobar vacunas ya administradas, completar pautas pendientes o indicar medidas preventivas específicas para determinadas zonas", señala el experto.
Más allá de las vacunas: recomendaciones según el destino
Desde la Unidad del Viajero también se ofrecen pautas prácticas para reducir riesgos durante la estancia, especialmente en relación con el consumo de agua y alimentos, la prevención de picaduras, la exposición al sol, la preparación de un botiquín básico o la actuación ante síntomas durante o después del viaje.
Para reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales, puede recomendarse:
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Beber agua embotellada o tratada, incluso para cepillarse los dientes.
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Evitar hielos de procedencia desconocida.
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Consumir alimentos bien cocinados.
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Evitar carnes, pescados o mariscos crudos.
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Lavar y pelar personalmente frutas y verduras cuando sea posible.
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Tener precaución con puestos de comida sin garantías higiénicas.
En zonas donde existen enfermedades transmitidas por mosquitos, como dengue, malaria u otras infecciones, también se revisan medidas de protección frente a picaduras:
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Usar repelentes adecuados.
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Llevar ropa ligera que cubra brazos y piernas.
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Dormir con mosquitera o aire acondicionado cuando sea posible.
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Valorar medicación preventiva frente a la malaria cuando esté indicada.
"Preparar bien un viaje también significa saber qué hacer una vez allí. Las recomendaciones sobre agua, alimentos, picaduras o medicación preventiva cambian mucho según el destino, el tipo de alojamiento, la duración de la estancia y las actividades previstas. Por eso, la consulta previa ayuda a anticipar riesgos concretos y a viajar con pautas claras", apunta el Dr. Agüero.
Qué hacer al volver del viaje
Tras un viaje internacional, no conviene restar importancia a síntomas como fiebre, diarrea persistente, lesiones cutáneas, malestar intenso o síntomas respiratorios. Algunas infecciones pueden aparecer días o semanas después del regreso, por lo que es importante consultar e informar siempre del país visitado, la duración de la estancia y las actividades realizadas.
"Si aparecen síntomas tras el regreso, conocer el destino, el itinerario y las posibles exposiciones ayuda a orientar el diagnóstico con mayor precisión. Desde la Unidad del Viajero podemos acompañar tanto en la preparación previa como en la valoración posterior cuando surge algún problema de salud relacionado con el viaje", concluye el especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitari General de Catalunya.






















