Enfermedad de Crohn: la importancia de no normalizar los síntomas digestivos persistentes

Enfermedad de Crohn: la importancia de no normalizar los síntomas digestivos persistentes

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28 de mayo de 2026
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La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que puede afectar de forma significativa a la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque puede aparecer en cualquier tramo del tubo digestivo, suele localizarse con mayor frecuencia en la parte final del intestino delgado y en el colon.

"Se trata de una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que suele evolucionar en forma de brotes, alternando periodos con síntomas y fases de remisión en las que el paciente puede encontrarse bien", explica el Dr. Wálter Huaman, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari General de Catalunya.


¿Qué ocurre en la enfermedad de Crohn?

En la enfermedad de Crohn se produce una inflamación persistente del intestino. Esta inflamación puede afectar a diferentes zonas del aparato digestivo y no siempre aparece de forma continua, lo que hace que su diagnóstico requiera una valoración especializada.

Aunque su causa exacta no se conoce por completo, se considera que intervienen distintos factores, entre ellos la predisposición genética, alteraciones del sistema inmunitario y factores ambientales. El tabaquismo es uno de los factores más claramente relacionados con el desarrollo y peor evolución de la enfermedad.


Síntomas que no conviene normalizar

Los síntomas pueden variar según la zona afectada y el grado de inflamación. En algunos pacientes aparecen de forma progresiva y, en otros, de manera más repentina. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

  • Diarrea persistente

  • Dolor abdominal o cólicos

  • Fatiga o sensación de debilidad

  • Pérdida de peso involuntaria

  • Sangre en las heces

  • Fiebre

  • Llagas en la boca

En algunos casos también pueden aparecer complicaciones como fístulas, abscesos u obstrucciones intestinales. Además, la enfermedad puede asociarse a manifestaciones fuera del aparato digestivo, como dolor o inflamación articular, alteraciones cutáneas o problemas oculares.

"Muchas personas conviven durante meses con diarrea, dolor abdominal o cansancio pensando que se trata de algo pasajero. Cuando estos síntomas se repiten, se mantienen en el tiempo o se acompañan de pérdida de peso, sangre en las heces o fiebre, conviene estudiarlos para entender qué los está provocando", señala el especialista.


Una enfermedad que evoluciona por brotes

La enfermedad de Crohn suele evolucionar en forma de brotes. Esto significa que existen periodos de actividad inflamatoria, con síntomas más intensos, y etapas de remisión en las que las molestias disminuyen o incluso desaparecen.

Los brotes pueden interferir de forma importante en la vida cotidiana, el descanso, la alimentación, la actividad laboral y la vida social. Además, algunos factores como el estrés, determinados hábitos o algunos alimentos pueden empeorar los síntomas en determinados pacientes, aunque no son la causa única de la enfermedad.


¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la enfermedad de Crohn se basa en la combinación de los síntomas, los antecedentes clínicos, la exploración médica y diferentes pruebas complementarias. Entre las más utilizadas se encuentran:

  • Análisis de sangre y heces

  • Colonoscopia con toma de biopsias

  • Resonancia magnética o TAC abdominal

  • Ecografía intestinal

Estas pruebas permiten detectar signos de inflamación intestinal, valorar la extensión de la enfermedad y descartar otras patologías que pueden producir síntomas similares.


Tratamiento y seguimiento personalizado

Actualmente, la enfermedad de Crohn no tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos eficaces que permiten controlar la inflamación, reducir los síntomas, prevenir complicaciones y mantener la enfermedad en remisión durante largos periodos.

El tratamiento puede incluir corticoides en fases concretas, fármacos inmunomoduladores, terapias biológicas u otros tratamientos avanzados, además de recomendaciones nutricionales individualizadas y seguimiento médico periódico. En algunos casos, especialmente cuando aparecen complicaciones como obstrucciones, fístulas o abscesos, puede ser necesaria la cirugía.

"En consulta, una parte importante del trabajo consiste en entender cómo se manifiesta la enfermedad en cada paciente y adaptar el seguimiento y el tratamiento a su evolución. Personalizar el abordaje es fundamental para mejorar el control de la enfermedad y la calidad de vida", concluye el Dr. Wálter Huaman.

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