Qué cambia en tu salud cuando dejas de fumar

Cada 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud para recordar el impacto que el tabaco sigue teniendo sobre la salud y la importancia de dar el paso para dejarlo.
Más allá de la prevención a largo plazo, abandonar el tabaco pone en marcha cambios beneficiosos desde las primeras horas y reduce de forma progresiva el riesgo de enfermedad cardiovascular, respiratoria y oncológica. Los beneficios no se limitan a quienes llevan poco tiempo fumando, también en aquellas personas con consumo prolongado y pueden traducirse en una mejor calidad de vida, menos síntomas respiratorios y una reducción del riesgo de enfermedad con el paso del tiempo.
"Dejar de fumar siempre tiene un efecto positivo en la salud, independientemente del tiempo que una persona lleve fumando. Los cambios empiezan antes de lo que muchos imaginan y se van consolidando con el paso de las semanas y los meses", explica el Dr. Donel Gonzalez, neumólogo del Hospital Universitari General de Catalunya especializado en cesación tabáquica.
Los beneficios empiezan antes de lo que parece
En los primeros minutos y horas sin tabaco, el organismo ya empieza a recuperarse. A los 20 minutos, la frecuencia cardiaca comienza a normalizarse. A las 72 horas muchas personas notan que respiran algo mejor y, entre las dos y las doce semanas, mejora la circulación.
Más adelante, entre los tres y los nueve meses, suelen disminuir la tos, las sibilancias y la sensación de falta de aire. Al cabo de un año, el riesgo de infarto se reduce de forma importante frente al de una persona que sigue fumando, y a los diez años el riesgo de muerte por cáncer de pulmón puede haberse reducido a la mitad.
A estos cambios se suma un beneficio más amplio sobre la salud general. Dejar de fumar reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, EPOC, cáncer y otras complicaciones asociadas al tabaquismo, y también puede mejorar el pronóstico en personas que ya tienen enfermedad coronaria o respiratoria.
"Muchas veces pensamos en dejar de fumar como una decisión orientada al futuro, pero lo cierto es que el cuerpo empieza a notar cambios desde muy pronto. Lo importante es entender que cada periodo sin tabaco cuenta y que el beneficio se acumula con el tiempo", señala el especialista.
Dejar de fumar no depende solo de la voluntad
Aun así, dejar de fumar no siempre es fácil. La dependencia al tabaco tiene un componente físico, psicológico y conductual, por lo que en muchos casos no basta con proponérselo. Los primeros días suelen ser los más exigentes y es frecuente que aparezcan ansiedad, irritabilidad o una fuerte necesidad de fumar, especialmente en personas con una dependencia más consolidada.
Por eso, abordar el proceso de forma estructurada resulta clave. Preparar el abandono, identificar los momentos de mayor dificultad y contar con apoyo profesional puede aumentar las posibilidades de éxito y ayudar a sostener el cambio en el tiempo.
"En consulta nos encontramos con que muchas personas quieren dejarlo, pero no saben cómo afrontar los primeros días, cómo manejar la ansiedad o qué hacer si recaen. Cuando ese abordaje se hace con una estrategia adaptada y seguimiento profesional, las posibilidades de éxito aumentan de forma clara", apunta el Dr. Gonzalez.
Acompañamiento especializado para dejar de fumar en el HUGC
El Hospital Universitari General de Catalunya cuenta con un área especializada en cesación tabáquica, a cargo del Dr. Donel González, neumólogo especializado en este abordaje. La unidad ofrece atención personalizada, evaluación del grado de dependencia, tratamiento farmacológico cuando está indicado y seguimiento profesional adaptado a cada paciente.
El objetivo no es solo retirar el tabaco, sino entender qué mantiene el hábito en cada caso, identificar los momentos de mayor dificultad y plantear una estrategia realista que ayude a sostener el cambio en el tiempo.
"En tabaquismo, no basta con querer dejarlo. Es importante valorar qué nivel de dependencia existe, qué situaciones refuerzan el consumo y qué tipo de apoyo necesita cada persona para afrontar el proceso con más opciones de éxito", explica el especialista.
En muchos casos, esa atención continuada es lo que marca la diferencia entre un intento aislado y un abordaje más estructurado y sostenido.
"Cuando el abordaje se hace con seguimiento y de forma individualizada, resulta más fácil manejar las fases más difíciles y consolidar el cambio a medio y largo plazo. Lo importante no es solo dar el paso inicial, sino contar con una estrategia de fondo que ayude a mantenerlo", concluye el Dr. González.

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